¡Ofrezca Foie gras, la gente lo recordará!

El foie gras, un “savoir-faire” ancestral

Si los productores de foie gras llevan a cabo la cría de palmípedas grasas de conformidad con sus tradiciones ancestrales, la transformación de los productos conlleva el mismo nivel de “savoir-faire” y exigencia, en particular  durante la clasificación, el desvene o la condimentación de los hígados.

La maestría y el rigor que demuestran en cada una de las etapas de la producción son determinantes. Esto aplica tanto al productor que transforma sus productos para comercializarlos en su propia granja, como a las grandes enseñas de distribución activas en todo el territorio, y naturalmente también a las empresas artesanales, a escala humana.

Sea cual sea  el tamaño de su empresa de cría, todos los productores de Foie Gras están sometidos al mismo pliego de condiciones, con el fin de garantizar la calidad y los sabores del producto comercializado y perpetuar la imagen de excelencia del Foie Gras.

Gesto tras gesto, las buenas prácticas se transmiten en el respeto de las tradiciones. Desde la cría hasta la cocción, pasando por el desvene y la clasificación de los foie gras, la dimensión humana está en el corazón del “savoir-faire”.

El foie gras, un producto con identidad territorial

Especialidad culinaria milenaria devenida emblemática, con un determinado “savoir-faire” gastronómico francés, el Foie Gras es el producto “con identidad territorial“  por excelencia. Porque el sector del Foie Gras cultiva la memoria y el atavismo. De generación en generación se transmiten los conocimientos y el amor al trabajo bien hecho, se cuida la calidad y el sabor, respetando al animal y a las tradiciones, y se consultan las recetas una y otra vez, como si se tratara de traducir un texto antiguo. 

El foie gras, un producto insignia de la gastronomía francesa

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Ensalzado por los cocineros más prestigiosos del siglo de las luces, el Foie Gras siempre ha contado con el beneplácito de todos los grandes chefs franceses. Desde que los pasteleros lo convirtieran en una especialidad de Périgueux o de Estrasburgo, la reputación del foie gras se ha extendido a todo el territorio. Su imagen de nobleza le precede allá donde vaya y de esta forma se ha convertido, en los cuatro rincones de la geografía francesa y bajo las formas más diversificadas, en el “rey de la mesa“.

Indestronable en Francia, el  Foie Gras tradicional no ha tardado en cruzar las fronteras para conquistar el mundo bajo el impulso de chefs y gourmets de todo el planeta. Desde 2006 forma parte oficialmente del patrimonio cultural y gastronómico de Francia. 

El Foie Gras se ha convertido en un verdadero embajador del arte de vivir a la francesa. 

El foie gras, un embajador del turismo gastronómico en nuestras regiones

Si el Foie Gras es un patrimonio cultural atemporal que actualmente ha alcanzado todos los continentes, no es menos cierto que se ha transformado en un actor económico y social de primera magnitud en determinadas regiones rurales de nuestro país.

Si bien el foie gras está asociado a las fiestas familiares de fin de año, este producto se consume cada vez más a lo largo de todo el año, en los cuatro confines de la tierra: los artesanos locales solidarios con el espíritu regional tradicional han decidido sumarse al auge del turismo gastronómico en su región. Acogidas en las granjas, ‘Marchés au Gras’ (mercados de aves cebadas), especialidades regionales, degustación de vinos, jornadas de puertas abiertas en la granja, curso de cocina... Las initiaciativas locales abundan y encuentran a un público, cada vez más numeroso, ávido de autenticidad y gastronomía.

Cuando la excelencia de los manjares se conjuga con la tradición regional, el producto ya no se limita a llegar hasta el cliente; con frecuencia es el propio producto el que atrae al cliente hasta su región de procedencia…